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2732. Jueves, 24 septiembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo trigésimo segundo: “La simplicidad consiste en quitar aquello que es obvio y añadir lo importante”. (John Maeda, 1966; informático).

Hay un detergente que promueve una campaña bajo el lema “Ensuciarse hace bien” que da en el blanco de una de las manías de la modernez: el miedo a ensuciarse. El afán que tienen ahora los padres por mantener a sus hijos en una burbuja aislándolos así en esos primeros años de cualquier infección empieza a ser obsesiva. Y muy mala. Una obsesión que, más pronto que tarde, les pasará factura. Menos mal que la naturaleza es sabia y para evitar futuros males mayores que traería esa falta de inmunización inventó la guardería.

Una guardería un festival de contagios continuo, el marinadorsciudaddevacaciones para virus, bacterias y adyacentes. Y no porque no esté limpia en sí, sino porque es la fuente de infecciones y enfermedades más alucinante que uno se puede encontrar. Aunque a los padres se les oculte celosamente esta información (por su bien) la guardería es el sitio más sucio y con más bichos buscando acomodo que uno va a conocer en su vida.

Y menos mal que es así.