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225. Miércoles, 19 noviembre, 2003



Capítulo Ducentésimo vigésimo quinto: Para llegar al quinto sueño, ¿hay que pasar primero por el primero, segundo, etc., o existe un atajo?



Vale, puede ser casualidad, pero resulta que las dos catástrofes de la humanidad tienen como "responsable" a una mujer.



Pase lo de Eva y su glotonería, que el hambre es muy mala, pero que sea el cotilleo de una mujer, Pandora, el responsable de que unos tengan tanto y otros tengamos tan poco, es imperdonable.



La curiosidad de Pandora abre la puerta del mundo a todos los sufrimientos. Pandora, que significa en griego "todos los dones", recibe una caja con la expresa y absoluta prohibición de abrirla. Intrigada e incapaz de resistir, abre el cofre "un poquito" y de él escapan intempestivamente dolor, soledad, enfermedad, hambre, muerte. La pobre no puede cerrarlo a pesar de sus esfuerzos. Cuando todas las calamidades han escapado y se han diseminado por toda la tierra, Pandora observa el fondo del pequeño arcón: queda en él la esperanza.



¿Hay o no hay motivos para ser misógino? Que esta historia no es una leyenda de esas perdidas, que la cuentan uno de los pueblos más cultos que ha existido: los griegos, los mismos por cierto que consideraban a un hombre "joven", mientras pudiera completar tres coitos seguidos...



Bueno, pensándolo bien, quizá tampoco tenían razón siempre. -ejem-.